2: Las Escuelas de la Vida: Comunión, Valor y Sufrimiento - Alejandro Huerta | XV Congreso de Varones ECD

2: Las Escuelas de la Vida: Comunión, Valor y Sufrimiento - Alejandro Huerta | XV Congreso de Varones ECD
Congreso de Varones - ECD
2: Las Escuelas de la Vida: Comunión, Valor y Sufrimiento - Alejandro Huerta | XV Congreso de Varones ECD

Aug 08 2026 | 00:46:49

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Episode 2 August 08, 2026 00:46:49

Show Notes

️ Congreso de Varones | Ministerio Varones Encuentro
(Iglesia Encuentro con Dios - Malvinas Argentinas, Córdoba)
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¿Qué significa realmente "gastarse" por amor a Dios y al prójimo, incluso cuando nos toca enfrentar la ingratitud del camino?En esta segunda entrega del XV Congreso de Varones "Enderezando las Sendas de nuestros Pies", el hermano Alejandro Huerta nos confronta a la luz de 2 Corintios 12:15, desafiándonos a vivir una piedad genuina que se demuestre con hechos y no solo con canciones. Tomando como mapa la apasionante y honesta vida del rey David, recorremos las tres grandes "escuelas" de formación por las que todo varón de Dios debe transitar:

  • 1. La Escuela de la Comunión: El llamado urgente a desconectarnos del constante bombardeo y la velocidad de las pantallas para volver a la sencillez del papel y buscar la intimidad a solas con Dios. Es la materia donde aprendemos a cultivar la paciencia y a saber esperar el tiempo del Señor.
  • 2. La Escuela de Demostrar: La sociedad actual está cansada de discursos; necesita ver testimonios reales. Así como David forjó su fe en lo secreto defendiendo a sus ovejas del oso y del león, el hombre de hoy debe demostrar firmeza y carácter ante los ataques cotidianos del enemigo.
  • 3. La Escuela del Sufrimiento: Las cuevas del dolor son, muchas veces, el escenario donde Dios escribe los salmos más profundos en nuestras almas. En uno de los momentos más emotivos del congreso, Alejandro abre su corazón para compartir su testimonio personal tras la pérdida de su esposa, recordándonos que en medio de la aflicción es donde experimentamos de forma real el consuelo, el crecimiento y la gracia restauradora de Dios.

Este mensaje es un recordatorio de que somos llamados a ser administradores de la gracia divina y no de la justicia humana.¡Te invitamos a detenerte un momento, abrir tu corazón y escuchar esta plenaria que transformará tu manera de caminar!

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SOBRE ESTE PODCAST
Este episodio forma parte del Congreso de Varones, un ministerio dedicado a edificar a los hombres en su crecimiento espiritual.

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Episode Transcript

[00:00:02] Muy buenos días, hermanos, los escuché con poca fuerza, no sé si soy yo o qué, pero buenos días otra vez, ahora me gustó un poquito más. [00:00:16] Damos gracias a Dios por los hermanos de la alabanza y por la administración de la música que realmente nos bendice y nos compromete. Porque la verdad que uno piensa con frialdad la letra de las canciones que cantamos y vaya, y cuando esta última canción que escuchábamos trajo a mi mente este versículo que no podemos empezar esta mañana sin leer este versículo del apóstol Pablo, ahí Segunda Corintios, capítulo 12, versículo 15, que creo que es bueno que lo tengamos bien subrayado en nuestra Biblia y ver ese ejemplo de un hombre que no solamente lo escribió, sino que lo vivió y podríamos decir de nosotros que no solamente lo cantemos, sino que lo vivamos. [00:01:20] Y ahí Y yo con el mayor placer gastaré lo mío y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos. Qué palabras esta eso de sentirte bien y gastar toda tu vida, y gastar todos tus recursos y estar dispuesto a hacer aquellas cosas que parece que son imposibles y que de repente diste todo de tu vida por alguien. [00:01:54] Y aquellos que están en el ministerio sabemos que muchas veces te va a tocar dar mucho más de lo que vas a recibir. [00:02:07] Y si querés servir a Dios, y veo muchas caras jóvenes acá, quiero decirles, mirá, para lo que tenés que estar preparado en el ministerio es para la ingratitud de las personas, ¿O no es así? [00:02:20] Aun nosotros mismos debemos reconocer que no fuimos lo suficientemente agradecidos con aquellos que nos trajeron hasta acá y que deberíamos hacer un alto en nuestro camino y pensar un poquito para atrás y Señor, gracias, no se lo pude decir como se lo merecía tal hermano. [00:02:45] Hermanos que gastaron su vida, que en el momento yo no me di cuenta, pero que pasa el tiempo y digo, si estoy parado acá, si estás sentado ahí, si estás al frente de un ministerio, y si estás firme en los caminos del Señor, es porque alguien gastó su vida, gastó sus recursos, dobló sus rodillas, hizo tantas cosas y capaz que no edites gracias. [00:03:12] ¿Y capaz que te tocó vivir una generación donde las iglesias quizás eran un poco más estructuradas, más cerradas y por ahí eso fue generando en nosotros un sentimiento quizás no tan positivo, pero mirá para atrás y decís cuántos hermanos hicieron tanto? [00:03:36] Y quizás en el acierto o en el error no estaban convencidos que era lo mejor para vos Y quizás no fuimos agradecidos. [00:03:48] Y es muy bueno cantar esta última canción que cantamos. [00:03:54] Pero saben cuántos han pasado la historia en el anonimato que hicieron tantas cosas que nunca supimos y que se cumple esa promesa o esa expresión aunque amándonos más sea amado menos. [00:04:16] No vas a recibir todo lo que das. [00:04:21] ¿Sabes por qué? [00:04:24] Porque Dios nunca va a recibir de parte tuya más de lo que Dios te dio. [00:04:33] Y somos privilegiados de estar acá en esta mañana y poder identificarnos con las palabras del apóstol Pablo. Tengo este privilegio con el mayor placer gastaré lo mío, aún a mí mismo. Y el apóstol lo hizo, quedó registrado acá. [00:04:53] Pero nunca pienses de que según das vas a recibir. [00:05:00] No es así. [00:05:03] ¿Porque somos deudores no a los hombres, sino a quién? A Dios. [00:05:09] ¿Y cuánto nos ha dado Dios? [00:05:12] Por eso ayer terminamos con esta. [00:05:16] Con esta frase que está ahí en la pantalla. [00:05:19] Si la mirada no está en el lugar correcto, las heridas del alma nunca sanarán. Los propósitos de Dios nunca los entenderás y caminarás detrás de cosas vacías que no satisfacen y que nada quedará en la eternidad. [00:05:36] Y estos días es como que Dios nos hace un alto, nos detiene para pensar en un mundo con tanta velocidad, con tantos cambios, con tantas cosas Y no tenemos tiempo para estar a solas con Dios. [00:05:52] En los últimos tiempos estoy insistiendo mucho en volver al papel y dejar un poco las pantallas. [00:06:08] A veces los jóvenes y aún no solamente los jóvenes vamos a la iglesia solamente van. Yo no, a la iglesia solamente con el teléfono o con la tablet. [00:06:18] Y está bien, pero yo desafío a que agarremos nuestra Biblia de papel y te vayas abajo de un árbol solo en algún lugar, sin ninguna pantalla. [00:06:37] Porque contá cuántas pantallas hay en tu casa. [00:06:42] Capaz que a cada habitación que vas hay una pantalla, sea un televisor, sea un teléfono, sea una tablet, sea lo que sea. [00:06:51] Y precisamos volver al papel, a la sencillez de Señor, vos y yo. [00:06:58] No preciso poner modo avión, lo que necesito es vos y yo y con una lapicera poder anotar ahí pequeñas cosas que Dios te dice y en esa intimidad y que vas a comprender cómo Dios después empieza a hacer cosas. [00:07:14] Pero lo que Dios quiere, lo primero que Dios quiere, queridos, es tiempos a solas con Él. [00:07:21] Y esto es lo que el enemigo ha sabido robarnos, aún a los que estamos 100% en el ministerio, ¿O no es así? Nos cuesta apartar tiempo y desconectar nuestra cabeza de todos los problemas que hay, de situaciones que hay en la iglesia, de. De lo que tenemos que hacer para señor, corto de ese enchufo y quiero estar contigo. ¿Cuesta o no cuesta? [00:07:46] Si le cuesta aquello que estamos en el ministerio 100%, cuánto más no le va a costar un empresario y en tu trabajo y desconectarte. Pero hermanos, necesitamos aprender a desconectarnos. Porque el gran enemigo en este siglo es la conectividad que tenemos en sobreabundancia con todas las cosas. Y sabemos de todo en todo momento. [00:08:13] Y la actualización es un bombardeo que nos va llevando continuamente una cosa atrás de otra. Y Dios sigue esperando y el tiempo sigue pasando y Dios yo estoy acá y quiero que estés solo. [00:08:29] Hermanos, el apóstol experimentó muchos momentos de soledad, muchos momentos de sufrimiento, pero pudo terminar bien su carrera. [00:08:40] ¿Y de qué te sirve ser un hombre muy exitoso para el mundo, si no fuiste exitoso para Dios? [00:08:50] ¿De qué te sirve? [00:08:52] Un empresario decía cuando termina tu vida y te sobra dinero, es porque hiciste malas cuentas. [00:09:03] Porque no disfrutaste del tiempo con tu familia, el dinero con tus hijos, con tus nietos y te sobra dinero, es que hiciste malas cuentas. Hermano, a veces los creyentes hacemos malas cuentas y te sobra dinero. Acá en el Banco Celestial la cuenta es muy débil. [00:09:21] El desafío, el llamó de Dios nos hacé como el apóstol Pablo, gastate. [00:09:29] Pero de verdad, hacer este tipo de eventos es un trabajo bárbaro. [00:09:36] Los adolescentes que podrían estar con mi Jer están acá. [00:09:41] Eso es gastar la vida, eso es invertir la vida en eso. [00:09:47] Y no sé si me escucharán, pero quiero decirle gracias a los adolescentes que están acá y felicitar a los hermanos por esa iniciativa de que sean esos qué están haciendo esto, porque esa es la mejor escuela que aprenden a servir a Dios en esas cosas tan sencillas, pero tan importantes. [00:10:10] Y me emociona. Yo trabajo mucho con adolescentes, con jóvenes, los hermanos que están conmigo acá también, que hemos venido a Uruguay, qué lindos verlos crecer. [00:10:21] Y no quiero irme por las ramas en este tema, pero gracias. [00:10:29] Y la iglesia necesita pastores, necesita líderes que estén a solas con el Señor y que sean de buen testimonio. [00:10:46] Hermanos, miren, vengo, tuve el privilegio estos días de estar en los países, en Europa y he escuchado varios, me viene con tristeza en el corazón de divisiones de iglesias de mal testimonio del liderazgo principalmente. [00:11:07] Y hermanos que andan dando vuelta porque no pueden creer lo que ha pasado con su liderazgo. [00:11:16] Y querido, tú y yo estamos expuestos a eso. [00:11:20] Y el enemigo quiere pegar ahí la línea de flotación en el liderazgo para que todo se derrumbe. [00:11:27] Quiere pegar en tu vida. [00:11:30] Y el apóstol dice esta expresión que me la trajo al corazón después de esta canción que escuchamos. [00:11:40] Desgastar en lo que vale la pena. [00:11:46] Y en esta mañana quiero hablar en estas dos partes que tendremos acerca de David. [00:11:56] Recuerden que ese proverbio que lo quiero leer bien como estaba para no decirlo mal de memoria, Examina la senda de tus pies y y todos tus caminos sean rectos. [00:12:12] Examinar, examinar en ese caminar de nuestra vida. [00:12:19] Estaba mirando y estudiando hace un tiempo David, todos conocemos a David. [00:12:25] Algunos autores dicen que la vida de David es una de las vidas que más uno puede encontrar todas las facetas de David, nuestra propia vida, identificando con momentos difíciles y duros. Porque de David se habla también aún en los momentos de inmoralidad, aún en los momentos del pecado sexual, aún en los momentos de no estar donde tenía que estar. [00:12:53] Y uno recorre la vida de David y ve un hombre que pasó por un montón de cosas que quedaron escritas en su palabra, en la palabra de Dios y que nos identificamos directamente y podemos sacar el de David y poner nuestro nombre. [00:13:11] ¿Pero saben que? David tuvo una gran virtud, tuvo áreas, pero una que se destaca fue un hombre, un rey que no fue idólatra. [00:13:25] Cometió muchos pecados duros, pero no fue idólitra. Siempre reconoció a Jehová, a Dios como el gran Yo soy. [00:13:37] Y eso me da una tranquilidad para decir qué bueno poder hablar de un hombre que a pesar de los errores que tuvo, escribió el Salmo 51. [00:13:48] ¿Y cuánto nos enseña? [00:13:52] En Uruguay le decimos la escuela, acá creo que le dicen el colegio, la primaria. Cuando empezamos, ¿A quién le gustaba la escuela? ¿Ir a la escuela o ir al colegio de niños? [00:14:07] Ahí ve a una casa que dice que no. [00:14:10] Miren, yo cuando iba a la escuela era tan burro que repetía hasta el recreo. [00:14:17] La única partecita que me gustaba la escuela era el recreo. Y muchas veces la pasaba en la dirección. Yo digo, miren, la misericordia de Dios ha sido muy grave. Acá tenemos un amigo que viene hacia Uruguay, que es subdirector de una escuela, es maestro y está la escuela. [00:14:33] Pero uno pasa el tiempo y che, que linda etapa, cómo ahora nos volvería a gustar volver a la escuela donde jugamos a la pelota y no teníamos preocupación por nada. [00:14:46] Pero saben, estoy pensando que la vida es una escuela, y la vida es una escuela donde no termina, no termina nunca. [00:14:57] Y a través de la vida de David, este hijo menor de ocho hermanos, quiere ver diferentes escuelas por las cuales él tuvo que pasar y que quizás en alguna de ellas, en esta mañana vos y yo nos vamos a sentir identificados. [00:15:15] Distintas escuelas por las que debemos pasar. [00:15:20] David, como dijimos, un hombre que fue ignorado, que fue el menor de ocho hermanos y que fue un hombre ignorado y que quizás eso pudo haber generado alguna frustración si lo agarra un psiquiatra o un psicólogo de nuestra época, diría este jovencito, pobrecito, cuando era chico fue ignorado, hay que ver qué cosa tiene adentro para trabajar en él, no sé. [00:15:54] La cuestión es que David, este músico, este pastorcito, supo aprovechar el tiempo desarrollando sus talentos en la intimidad, en el campo y sin duda bajo una comunión diferente y especial con Dios. [00:16:22] Ahí en 1ª Samuel, vamos a ver algunos versículos salteados de este libro. [00:16:29] Primera Samuel capítulo 16, ese momento donde aquel jovencito ignorado pasó a ser el centro de la historia, aún él no era consciente tampoco de lo que estaba pasando. [00:16:49] Yo puse de una así la placa completa para no ir de uno a tres, pero tratemos de no adelantarnos. [00:17:03] Y quiero ver en esta primera instancia ese tiempo, la escuela de la comunión con Dios. [00:17:15] Ahí vemos en ese pasaje de 1 Samuel 16 11 12 que entonces dijo Samuel a Isaí ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió Queda aún el menor que apacienta las ovejas. [00:17:32] Y dijo Samuel a Isaí Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. [00:17:41] Y envió, pues, por él, y le hizo entrar y era rubio, hermoso de ojos y de buen parecer. [00:17:49] Entonces Jesús Entonces Jehová Levántate y úngelo, porque este es. [00:17:56] Y Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y desde aquel día en adelante, la vida de David fue diferente. [00:18:09] Podríamos poner eso ahí. Y sí, acá el texto bíblico dice otra cosa, pero dice en aquel día en adelante, el Espíritu de Jehová vino sobre David y se levantó luego Samuel y se volvió a Ramá. El Espíritu de Dios entró, tomó posesión de la vida de David de una forma muy especial. Y la vida de David fue desde ese momento totalmente diferente. [00:18:39] Y cuando una persona viene a Cristo y entrega su vida a Jesús y le pide perdón por sus pecados, y es sellado por la presencia del Espíritu Santo, y tiene la garantía de la presencia de Dios y la seguridad de la salvación, que sabe que no la va a perder porque está en las manos de Dios. Y porque la salvación no depende de las buenas obras que tú hagas o de lo bien que te portes. La salvación está garantizada por la obra de Cristo en la cruz y por la sangre derramada en la cruz. Y cuando Jesús entra en tu corazón y el Espíritu Santo te sella y sos un hijo mío, no hay diablo que te pueda sacar de su mano. [00:19:15] ¿Quién las arrebatará de mi mano? Dice Dios. Estamos escondidos en ese hueco amoroso marcado por la cruz. [00:19:26] Ahí estoy escondido, aun cuando esté lejos, estoy escondido en esa mano poderosa. [00:19:35] Y la vida de este hombre, de este jovencito, iba a cambiar rotundamente. [00:19:42] Y la tranquilidad del campo, la escuela, de la comunión con Dios, estar a sola con su arpa de cantar, de escribir salmos, de enfrentarse a problemas. [00:19:59] Y Dios estaba forjando la personalidad de un pastor que iba en momentos difíciles, poner su vida también por sus ovejas, y tenía que luchar contra los leones, contra los osos, contra animales. [00:20:12] Ahí estaba pendiente. [00:20:15] Y David no sabía nada, pero Dios estaba metiéndolo en esa escuela, preparándolo para obras muy grandes que tenía para su vida. [00:20:24] Pero todo nace en la tranquilidad del campo, todo nace en la comunión con Dios, todo nace aún en la inocencia de no ser consciente de lo que estaba pasando, porque había sido ignorado por los demás. Trajeron a todos los hermanos y él solo en el campo, allá no había un WhatsApp que le avisara algo ignorado. [00:20:52] Y no quiero explayarme demasiado, hermano, pero ¿Te has sentido ignorado alguna vez? [00:21:01] Ahora se usa la palabra ninguneado y estás en la iglesia esperando, yo que sé, hacer un ministerio y ves que llaman a uno y que llaman a otro y vos abajo del árbol tocando el arpa y decís ¿Y hasta cuándo? [00:21:22] Si hay un deseo espiritual realmente de ser utilizado por Dios. [00:21:27] En la escuela de la comunión también está esa materia o esa clase del esperar. [00:21:35] El que sabe esperar, el que aprende a esperar, Dios lo va a premiar y Dios te va a usar en el momento justo. [00:21:46] Esa escuela de la comunión me habla también de paciencia. [00:21:51] ¿Cuánta paciencia necesitamos, queridos? [00:21:56] Y la paciencia saben que no se compra en el supermercado, No, la paciencia se genera, y ojo cuando orás por paciencia, porque para que se genere paciencia tiene que venir qué pruebas. [00:22:11] La prueba produce paciencia. [00:22:15] Es esa escuela que Dios te va formando. [00:22:19] Y quiero preguntarte cómo estás en esta primera escuela, por decirlo de alguna manera, de la comunión, esta escuela del estar tranquilo, de esperar. [00:22:31] Pero llega, como decíamos, el momento donde la vida de David cambia rotundamente y va a empezar sin saber hacer lo que el apóstol Pablo dijo muchos años después. [00:22:46] Empieza a poner su vida y a desgastarla por otros. [00:22:52] Aunque uno dice, bueno, como rey la pasó bien muchas veces, sin duda tenía todo, pero no fue fácil llegar a ser rey. Y aún siendo rey cometió grandes errores. [00:23:07] Pero la gracia de Dios qué lo levantó. [00:23:15] Pequeño paré. La gracia de Dios lo levantó. [00:23:20] Queridos, tengo escrito acá en mi Biblia algo que aprendí hace varios años, pero me costó aprenderlo. [00:23:30] Somos administradores de la gracia de Dios, no de la justicia de Dios. [00:23:39] Y muchas veces nos gusta administrar la justicia, pero no la gracia. [00:23:47] Muchas veces la letra mata la gracia. [00:23:53] Y no te olvides cuando tengas que aplicar la gracia y que Dios aplique la justicia, nunca te olvides de David. [00:24:05] Y cualquier situación que te toque enfrentar en la iglesia, poné a David primero. [00:24:12] Y después que veas del trato de Dios con David y del trato de David con Dios y del arrepentimiento y del corazón de David, entonces después abrí el libro y aplica la gracia. [00:24:26] No estoy diciendo con esto de tapar el pecado ni mucho menos, pero cuando hay un arrepentimiento genuino, cuando hay un llorar del alma, cuando alguien reconoce delante de Dios que pecó, ya está. [00:24:43] Ahora los hombres queremos que se arrastren delante de los hombres para mostrar la humildad delante de los demás. Y eso es querer ocupar el lugar de Dios y pretender que me muestre frutos de arrepentimiento, como escuché hace unos días atrás de alguien No, yo quiero ver frutos de arrepentimiento. ¿Y quién sos vos para ver frutos de arrepentimiento? Dejá que Dios perdone, que Dios actúe y que el hermano se levante y Dios lo restaure y ahí vas a ver el fruto del arrepentimiento. [00:25:19] Pero es Dios. Gracias querido. [00:25:30] Es Dios. [00:25:32] Cierro ese paréntesis. Daría mucho para decir eso, pero cuando Dios llama a David, la vida de David cambió rotundamente. Llegamos a esa segunda escuela que dice ahí en primera samuel 17 34 al 36. [00:25:57] Dice David respondió a Saú Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre, y cuando venía un león o un oso y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él y lo hería y lo libraba de la boca y se levantaba contra mí, y yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba, pues el león fuese un oso, tu siervo lo mataba. Y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. [00:26:31] Añadió Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de las manos de este filisteo. [00:26:39] Y dijo Saúl a ve y Jehová esté contigo. Como dicié bueno, si vos dijiste todo esto, hacete cargo. [00:26:49] Si toda la confianza que hablaste es así, bueno, hacete cargo, andá, que Dios esté contigo y pasa por esa escuela, no solamente de hablar, sino de demostrar. [00:27:04] Hermano, nuestra sociedad muchas veces está cansada de que hablemos. Necesita que demostremos lo que somos y que frente a los problemas, a las dificultades, a las presiones que vienen contra el creyente, sigo de pie y no me tira cualquier tormenta. ¿Y algunos hermanos me comentaron Alejandro, el venir acá fue difícil, pero qué hubiera pasado si te hubieras quedado? [00:27:40] Y uno mira para atrás y señor, gracias porque pudimos superar las cosas y estamos acá. [00:27:48] Y la noticia es que con el pasar del tiempo van a venir más problemas y van a venir más dificultades. [00:27:56] ¿Y qué vas a hacer? [00:28:00] David pasó de ser aquel joven olvidado por muchos, a ser el centro de atención. [00:28:12] Su vida cambió con una sencilla ceremonia de unción de aceite. [00:28:19] Ese simbolismo de que Dios tomaba posesión total de esa persona. [00:28:28] ¿Ya David no iba a estar cuidando ovejas en el campo, ignorado por los demás, había un reino espiritual que también estaba observando lo que estaba pasando, los hermanos de él aquellos valores grandes hombres de guerra, hombres de fuerte trabajo, miraban quizás asombrado lo que estaba pasando, pero Dios estaba sorprendiendo a todo y cuando Dios sorprende, sorprende para bien y la vida de este joven comenzaba un proceso de transformación de un humilde y sencillo pastorcito cantor a ser el rey más importante de Israel y que en su descendencia iba para ser quien? [00:29:15] Jesús, el hijo llamado el hijo de David. ¿Qué le parece aquel pastorcito hermano? Me acuerdo una frase de nuestro hermano Abel Altare hace muchos años él me dijo Alejandro mirá los líderes de la iglesia se empiezan a ver en la escuela dominical, en los niños, eso que quizás muchos por ahí no le damos corte, ahí está y que parece que son ninguneados por la sociedad que no tiene muchas cosas. ¿Me decía nuestro hermano Beto, creo que es el nombre, perdón, me decía acá en este barrio nos conocen mucho lo que éramos nosotros antes y cuando nombras el apellido Carrara había que y ver lo que Dios está haciendo ahora, gloria a Dios por eso o no es así? [00:30:18] ¿Y todos en nuestras iglesias tenemos ejemplo de unos cuantos Carrara o no es así? [00:30:23] Y capaz que algunos de los que estamos acá somos algunos de esos Carrara es por su gracia. [00:30:32] ¿Qué sería de mí che? ¿Cómo gustaría a los músicos que cantaran esta canción, qué sería de mí si no me hubieras alcanzado, dónde estaría hoy si no me hubieras perdonado? [00:30:47] Sería como un pájaro herido y no tendría que rumbo, dirección, ignorado. [00:30:59] Pero Dios nos restauró y aquí estás y este hombre, este querido joven pasó a ser el rey más importante. [00:31:11] ¿Pero la vida no fue fácil de David? [00:31:18] ¿Qué error cuando algunos piensan que venir a Cristo, ir a la iglesia, entonces se van a solucionar todos sus problemas, hay una secta por ahí que pare de sufrir, eso es lo que la gente quiere o no es así? ¿Y seamos sinceros nosotros también o no? ¿Queremos parar de sufrir o no? Queremos que no haya sufrimiento, pero eso no es el evangelio, porque Cristo sufrió y sufrió el desamparo y sufrió el ninguneo y sufrió la vergüenza, tantas cosas por amor a ti, por amor a mí. ¿Entonces si él lo sufrió cómo no lo voy a sufrir yo? Y si me quiero identificar con Cristo también me tengo que identificar con los dolores y el sufrimiento de Cristo. [00:32:06] Por eso la escuela de mostrar el valor, de no achicarte, de que no se te caigan los brazos y no puedo más. [00:32:25] Este David, este joven, desde la sencillez del campo pasó a estar frente a un rey muy particular, por no poner un calificativo muy duro, porque fue un hombre ungido por Dios, llamado por Dios. [00:32:50] Sigue la historia de David y de un pastor músico en el palacio del rey a ser perseguido como un perro, a ser perseguido. Y ahí entramos en la escuela del sufrimiento. [00:33:07] Y David diría, yo estaba tranquilo tocando el arpa, ¿Para qué? Ni siquiera podía decir para qué me metí si me metieron. [00:33:21] ¿Y muchas veces en el ministerio, verdad que uno también dice lo mismo? [00:33:25] ¿No podemos decir ni siquiera para qué me metí? Porque cuando querés acordar, entras, entras, entras y te dan una responsabilidad, pero yo no la pedí, no importa, pero Dios te la dio y ya estás ahí. [00:33:40] Y ahí hay que demostrar el valor. Y cuando te metes ahí va a venir el sufrimiento también. [00:33:47] Yo te pregunto hermano, ¿Cuánto estás dispuesto a sufrir? [00:33:55] Hay que sufrir. [00:34:01] Dice ahí 1 Samuel 19.1 Y habló Saúl a Jonatán su hijo y a todos sus siervos, ¿Para qué? [00:34:13] Para que matasen a David. [00:34:17] Pero Jonatán, hijo de Saúl, amaba a David en gran manera. [00:34:22] Capítulo 24, versículo 2 Y cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le dieron aviso. [00:34:32] He aquí David está en el desierto de Engadi. Y tomando Saúl tres mil hombres, escogido de todo Israel, fue en busca de David y de sus hombres por las cumbres de los peñascos y de las cabras monteses. En fin, Saúl me hace acordar un personaje de hoy también que anda persiguiendo y en guerra con todo el mundo, con los filisteos. Vuelvo ahora con David y vuelvo y a otro. [00:34:56] Claro, en ese momento tenía todas las credenciales para eso. [00:35:02] ¿Cuántas preguntas habrán pasado por la mente de David? [00:35:10] ¿Saben? David nunca perdió de vista el proyecto de vida que Dios le había establecido. [00:35:20] David en ese momento perseguido en las cuevas, tenía menos que antes que era pastor. Cuando era pastor ahora, ni siquiera tenía un arpa, ni siquiera tenía ovejas, solo tenía una cueva fría, oscura, donde se le fue rodeando hombres, complejo de la sociedad y estaba solo, no tenía nada. [00:35:54] ¿Cuántas veces habrán añorado a su amigo Jonatán? [00:36:00] Y quiero decirte, queridos, que el ministerio, el liderazgo, también es soledad. [00:36:12] ¿Cuántas veces te sentiste solo? [00:36:19] Cuántas veces hubiera che, vuelvo para atrás y quiero aquella juventud mía donde iba a la escuela, a la primaria y no tenía responsabilidad ninguna y disfrutaba de la vida. [00:36:36] ¿Cuántas veces añoraste un amigo cerca? [00:36:42] ¿Cuántas veces en el sufrimiento veías que la situación es como que? Vieron cuando van y agarran el agua con la mano y el agua se les va, se les va, se les va y se fue. [00:37:04] Como hombres, como hijos de Dios, como siervos de Dios, tenemos que estar dispuestos a sufrir. [00:37:19] Allí estaba David en aquellas cuevas, sufriendo, siendo perseguido. [00:37:28] Siempre digo, si a David le hubiera agarrado un psicólogo o un psiquiatra de la era moderna, hubiera empastillado hasta dejarlo liquidado. [00:37:41] Pero sin embargo, los mejores salmos que hoy podemos disfrutar, los más profundos que llenan nuestra alma, que nos identifican con el autor, fueron descritos en las cuevas más frías de la persecución. [00:38:01] Querido a Dios, él experimenta realmente en los momentos de sufrimiento. [00:38:12] Me tocó pasar por. [00:38:17] Perder a mi esposa con 56 años, después de 36 años de matrimonio, más de 25 años en el servicio. [00:38:36] Y en los momentos más difíciles, una hermana con muy buena intención viene y me alejandro, ¿No precisarías un profesional para que te ayude a superar estos momentos? [00:38:53] Y yo le mira hermana, si yo en este momento recurro a un profesional, automáticamente tengo que dejar de predicar. [00:39:07] Lo que yo tengo que hacer es en este momento aplicar en mi vida lo que tantas veces aconsejé a otros, lo que tantas veces prediqué y aferrarme a este libro debajo de un árbol, Solo, donde no está tu familia, donde no están los amigos que quisieran estar al lado tuyo por diferentes razones, pero solo te queda este libro para abrazarlo y cuando cerrás la puerta de tu casa, vas para adentro y decir Señor, esto es entre vos y yo. [00:39:58] Por esa escuela, el sufrimiento es donde uno experimenta que Dios tenemos. [00:40:11] Aún. El Señor en la cruz dijo Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? [00:40:18] Y el silencio del cielo fue la respuesta. [00:40:23] Y en aquel silencio se dibujaba tu nombre, se dibujaba mi nombre. [00:40:29] Y en aquel silencio lo diría más Él verá el fruto de su aflicción y vos y yo somos el fruto de la aflicción de Cristo. [00:40:45] Y el apóstol Pablo dijo Estoy dispuesto a entregar mi vida, aunque amando más, si amado menos. [00:40:55] No me importa lo que piensan, sé lo que tengo que hacer. Yo. [00:41:04] Termino este tiempo con la experiencia. Gracias. [00:41:10] Con la experiencia de un ancianito que todos los días iba a ver a su esposa a un hogar de ancianos. [00:41:22] Un día saliendo evaporado de su casa, se lastima uno de sus dedos. Y antes de pasar de ir a los hogares, pasa por la policlínica, por el médico, ahí la emergencia para que le curen ese dedo. Y el médico hablando con este abuelito, dice ¿A dónde va? Y voy a visitar a mi esposa. ¿Y dónde está su esposa? En el lugar de anciano. [00:41:43] Y le dice ¿Cómo se llama? Fulana. [00:41:48] Y él dice este anciano pero ella ya no me conoce. [00:41:53] Y Este médico le ¿Entonces para qué va? [00:41:58] Y este anciano le ella no sabe quién soy yo, pero yo sé quién es ella. [00:42:12] Y en el sufrimiento es donde se demuestra ese valor, ese amor, esa intimidad que no se puede mostrar en otras circunstancias de la vida. [00:42:26] Y quiero terminar esta parte diciéndote, querido, no sé qué estás viviendo, lo que sé que siempre estamos sufriendo por algo. [00:42:39] Y si por ahí estás en un tiempo de bonanza, da gloria a Dios por eso. [00:42:44] Pero afirma tu corazón, no caigas de tu firmeza, aférrate porque van a venir los tiempos de sufrimiento. Y ahí donde se ven los jugadores en la cancha, no acá arriba levantando las manos ni cantando. Qué lindas canciones. Se ve que cuando me arrinconan, y como me gusta decir ese ejemplo, cuando la naranja se exprime y sale ese jugo precioso, rico, que uno lo puede disfrutar, y la naranja no dice nada, solamente hace ruido y aprieta. [00:43:26] Pero también está la naranja amarga, que cuando sale ese jugo hay que tomarlo después. [00:43:32] ¿Yo te pregunto, cuando estás en ese apriete del sufrimiento que Dios permite que pases para que lo conozca mejor, lo conozca mejor y para que puedas crecer y madurar más y desarrollarte para te pregunto qué jugo sale para tomar? [00:44:01] No te quejes del sufrimiento. [00:44:07] Sé que no es fácil, lo viví. [00:44:16] Mi esposa dijo cuando empezó con la enfermedad, que fue un proceso de seis años, lo primero que dijo que esto sea para la gloria de Dios. [00:44:37] Y hermano, cuando te toque pasar por un momento de sufrimiento decí esto Señor, que esto sea para tu gloria, no me importa a mí lo que sea para tu gloria. [00:44:55] Y ahí no voy a precisar ningún psicólogo, ningún psiquiatra, ninguna pastilla porque la medicina está acá y Dios siempre va a hacer que su palabra sane las heridas del corazón. [00:45:17] Que en esta mañana, en esta escuela del sufrimiento cada uno podamos decir Señor acá estoy, decir en una oración sencilla quizás sufrimientos de cosas pasadas que aún no cerraron. Yo me emociono cuando cuento esto, pero no es que mi vida lacería no esté encerrada, es que no sería humano si no me emocionara. [00:45:48] Dios fue muy bueno, Dios me dio otra oportunidad con una esposa excelente que muchas veces Señor no merezco tanta misericordia, pero en su tiempo Dios cumple sus promesas, no abandona a sus hijos y en el sufrimiento te hace crecer. [00:46:18] Tomate un segundo ahí donde estás sentado, escuchamos la música y hacé tu oración personal y decirle Señor gracias porque me alcanzaste, me restauras y tomas mi vida para seguir hacia adelante. [00:46:42] Amén.

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